En Chile, la violencia intrafamiliar (VIF) es tratada tanto como una infracción de carácter civil-familiar (Ley N° 20.066) como un verdadero delito penal cuando los hechos son constitutivos de figuras tipificadas en el Código Penal o en la legislación especial. Entender la dimensión penal de este fenómeno es fundamental tanto para las víctimas que buscan protección como para los imputados que enfrentan cargos en su contra.
¿Cuándo la violencia intrafamiliar se convierte en delito penal?
La Ley N° 20.066 sobre Violencia Intrafamiliar establece que cuando los hechos de violencia sean constitutivos de delito, la causa debe seguirse conforme al Código Procesal Penal. En la práctica, los delitos penales más frecuentes en contexto de violencia intrafamiliar son:
- Lesiones (artículos 395 a 403 del Código Penal): Desde lesiones leves hasta graves gravísimas, dependiendo de la entidad del daño causado.
- Maltrato habitual (artículo 14 de la Ley N° 20.066): Conducta que, aunque no cause lesiones físicas visibles, se ejerce de forma reiterada y causa daño a la integridad física o psíquica de la víctima.
- Amenazas (artículos 296 y siguientes del Código Penal): Cuando se intimida a la víctima con causarle un mal grave.
- Delitos sexuales en contexto intrafamiliar: Violación, abuso sexual u otros delitos de esta naturaleza cometidos entre personas que tienen o han tenido convivencia o vínculo familiar.
- Femicidio (artículo 390 bis del Código Penal): La muerte de una mujer causada por su pareja o expareja en contexto de violencia de género. Es el delito más grave en este ámbito y tiene penas de presidio perpetuo.
- Parricidio (artículo 390 del Código Penal): La muerte de un familiar directo (cónyuge, hijo, padre, conviviente civil, etc.).
El maltrato habitual: una figura especial
El maltrato habitual es uno de los delitos más característicos del sistema chileno en esta materia. No requiere que existan lesiones físicas; basta con que se acredite un patrón de conductas reiteradas de maltrato físico o psíquico. La habitualidad no se determina por el número exacto de episodios, sino por la entidad y continuidad de la conducta agresiva.
Este delito tiene una pena de presidio menor en su grado mínimo a medio (61 días a 3 años), que puede agravarse según las circunstancias.
Medidas cautelares en el proceso penal por VIF
Una vez iniciada la investigación por el Ministerio Público, el fiscal puede solicitar al juez de garantía diversas medidas cautelares para proteger a la víctima, entre ellas:
- Prohibición de acercarse a la víctima o a su domicilio.
- Prohibición de comunicarse con la víctima.
- Salida del imputado del hogar común.
- En casos graves, la prisión preventiva.
El incumplimiento de estas medidas cautelares constituye el delito de desacato, con pena de reclusión nocturna o privativa de libertad.
¿Qué hacer si usted es víctima?
Si ha sido víctima de violencia intrafamiliar con connotación penal, puede:
- Realizar una denuncia en Carabineros de Chile, PDI o directamente ante el Ministerio Público.
- Acudir al Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (SernamEG) o a casas de acogida disponibles en su región.
- Solicitar medidas cautelares de protección inmediata ante el Tribunal de Familia o el juzgado de garantía.
- Buscar asesoría legal para conocer sus derechos y las opciones disponibles en su caso.
¿Qué hacer si usted es imputado?
Ser imputado por un delito de violencia intrafamiliar tiene consecuencias jurídicas muy serias, incluyendo posibles penas privativas de libertad, inhabilidades y antecedentes penales. Contar con un abogado penalista en Chile desde los primeros momentos del proceso es esencial para ejercer una defensa efectiva, cuestionar las pruebas presentadas en su contra y evitar medidas cautelares desproporcionadas.
En Guevara y Asociados contamos con abogados especializados en derecho penal que pueden asesorarle en todas las etapas del proceso: desde la formalización hasta el juicio oral. Una defensa oportuna puede marcar la diferencia entre una condena y una solución jurídica adecuada a su situación.
Conclusión
La violencia intrafamiliar no es solo un problema social: tiene consecuencias penales graves en Chile. Ya sea que enfrente esta situación como víctima o como imputado, la asesoría legal especializada es un derecho y una necesidad. Actuar a tiempo puede proteger su vida, su libertad y la de su familia.
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